Centro de Innovación UC convoca a líderes en torno a la institucionalidad del nuevo Ministerio de Ciencia

Centro de Innovación UC convoca a líderes en torno a la institucionalidad del nuevo Ministerio de Ciencia

Ante la necesidad de discutir los detalles del recién aprobado Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, la Red de Gestores Tecnológicos de Chile y el Centro de Innovación UC, con el apoyo de Licensing Executives Society Chile (LES Chile), Amcham Chile y la Asociación Chilena de Propiedad Intelectual (Achipi), reunieron a diversos expertos y actores relevantes del ecosistema paradialogar sobre la institucionalidad de la nueva entidad, contribuir a la discusión y perfeccionar las propuestas.

“En sociedades desarrolladas, la investigación y la innovación que se deriva de la aplicación de sus resultados, es la base del crecimiento económico sostenido y la productividad nacional, contribuyendo al bienestar social y definiendo en buena medida la tasa de progreso” explicó Pedro Bouchon, Vicerrector de Investigación de la Universidad Católica a modo de introducción al encuentro.

Entre las propuestas aparejadas a la creación del nuevo Ministerio, está el artículo 9 de la ley que crea el organismo público sobre Propiedad Intelectual, que busca mejorar la de la década de los setenta, y abre el debate para discutir la Ley de Transferencia, hasta hoy inexistente.

Por su parte, Magali Maida, Vicepresidenta de la Red de Gestores Tecnológicos de Chile dejó en claro que su objetivo es “generar un espacio de diálogo necesario dado el nuevo escenario. Queremos discutir cuál es el rol del Estado en el fomento de resultados de investigación y cuáles son los mecanismos más adecuados para que el Estado capture valor sin que esto opere en desmedro de la innovación y la transferencia”.

Al mismo tiempo, el nuevo organismo público debe enfrentar el bajo impacto del ecosistema nacional en comparación con el extranjero. Prueba de ello es la estable inversión en I+D que corresponde a un 0,38% del PIB nacional, lo que deja a Chile en el puesto más bajo de la OECD en la materia. En esta misma línea, esta inversión en Chile proviene mayoritariamente de fondos públicos, mientras que en los países desarrollados tiene origen en el mundo privado.

Otro de los temas asociados a la baja influencia de la ciencia y tecnología en el país, son las solicitudes de patentamiento en Chile que se acercan a 300 al año, mientras que en Singapur -un país pequeño con un gran desarrollo científico- se genera el mismo número de solicitudes que en toda Latinoamérica y el Caribe en el mismo periodo de tiempo.

Sobre al Artículo 9

Amplio debate en la comunidad científica causó la norma adecuatoria al artículo 9 de la ley que crea el Ministerio de Ciencia debido a que exige la restitución del cien por ciento de los fondos asignados más un porcentaje de los ingresos, si es que llega a comercializarse.

Según los legisladores que participaron en la legislación parlamentaria y la comisión mixta, el reglamento busca que el Estado capture valor a la par de fomentar la transferencia y se basa en leyes de Estados Unidos (Patent & Law Amendment Act. de 1980, conocida como Bayh & Dole) e Israel (Law of Encouragement of Research & Dev. in Insdustry de 1984).

La Red de Gestores Tecnológicos de Chileaprovechó la oportunidad para hacer un análisis legal, comparando el artículo 9 con las normas referenciales y su operación práctica, planteando las posibilidades de implementación en Chile para enriquecer la discusión. La conclusión de la Red fue que la norma no es equiparable ni a la referencia de Estados Unidos e Israel debido a diversos factores.

La discusión

“Existen varias instituciones que dan cuenta de los brotes verdes del ecosistema nacional, todos queremos seguir avanzando y aprovechar estas virtudes. Entonces, más que analizar si la institucionalidad es buena o es mala, esta conversación es sobre transferencia tecnológica en ámbito de aplicación y el rol del Estado, además de recoger la visiones y perspectivas de cada cual” indicó Guillermo Carey, Presidente del Directorio de Amcham.

La instancia contó con la participación de Marcela Angulo, Gerente de Capacidades Tecnológicas de Corfo; Guillermo Carey, Presidente del Directorio de Amcham; Nancy Pérez, Directora Ejecutiva de Ícono UDD; María Virginia Garretón, Ex Directora de Iniciativa Científica Milenio; Maximiliano Santa Cruz, Presidente del Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Inapi); Joel Saavedra, Presidente de la Comisión de Investigación del CRUCH; Andrés Pesce, Gerente de Sustentabilidad y Nuevos Negocios de Fundación Chile; Cristián Hernández Director de Fundación Ciencia para la Vida;Magali Maida, Vicepresidenta de la Red de Gestores Tecnológicos de Chile y Subdirectora de Transferencia de la Universidad Católica; y Pedro Bouchon, Vicerrector de Investigación de la Universidad Católica.

“La Ley recoge que el sistema en Chile opera en tres pilares -entendiendo que en el mundo no hay una sola receta-. Primero los centros tecnológicos y de investigación donde se desarrolla ciencia, tecnología, investigación, conocimiento e innovación de base científico-tecnológica; luego, la Corfo que impulsa emprendimiento e innovación empresarial y productiva; en tercer lugar, el Ministerio de Educación, especialmente con la división de educación superior, que forma capital humano. No partimos de cero, es una institucionalidad donde ya funcionan varias cosas y es necesaria una mejor coordinación.” Marcela Angulo, Gerente de Capacidades Tecnológicas de Corfo.

 “Pensamos que Chile tiene un buen sistema de propiedad intelectual y de I+D+i, pero no se  está aprovechando todo el potencial (…) El Estado es el principal asignante de fondos y no toda la investigación, desarrollo e innovación llega a Inapi por desconocimiento o falta de regulación. En Chile estamos en el peor de los escenarios, porque el Estado está gastando en I+D+i –aunque no todo lo que uno quisiera- y podría ocuparse más eficientemente dando señales desde el Estado con una Ley de Transferencia Tecnológica”. Maximiliano Santa Cruz, Presidente del Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Inapi).

“Creo que uno de los principales problemas está en el hecho de apurar los procesos de innovación y transferencia tecnológica (…) en un país que no ha sido capaz de asumir a todos los investigadores que se han enviado con Becas Chile al extranjero o han hecho su doctorado a nivel nacional, o un país que ofrece condiciones precarias para los investigadores jóvenes. La discusión del Ministerio no es para mi generación, ni para las superiores, es un tremendo trabajo para el futuro del país”. Joel Saavedra, Vicerrector de Investigación de la Universidad Católica de Valparaíso y Presidente de la Comisión de Investigación del CRUCH.

“Me parece razonable la filosofía del artículo 9 para discutirla como país -es decir, si el país recupera o no la inversión que hace en el conocimiento que genera un producto comercializable-, pero creo que la ejecución está mal. Tomando la Iniciativa Científica Milenio como ejemplo, que financia centros de investigación que ya cuentan con otros fondos -90% Fondecyt (…)-, no veo ninguna posibilidad de poder gestionar cuánto del producto que se generó viene que Fondecyt y cuánto de Milenio. Si pensamos en cómo se cuantifica para poder devolverlo, no existe ni la capacidad, ni el tiempo para hacerlo (…) me parece inviable”. María Virginia Garretón, Ex Directora de Iniciativa Científica Milenio.

“Para dar el salto al desarrollo, no podemos hacerlo con las herramientas que contamos hasta el momento, por eso este Ministerio debe ser funcional para que Chile resuelva problemáticas. Cuando la discusión tiene esa perspectiva, te das cuenta de que el Ministerio no es de los científicos, ni de quienes trabajamos en innovación, si no que es del país. Dicho esto, el fin no es publicar ni patentar, es resolver problemas, ¿y por qué el Estado se mete en innovación? Porque el mercado falla”. Andrés Pesce, Gerente de Sustentabilidad y Nuevos Negocios de Fundación Chile

“Lo primero que hace el Ministerio es darle un sentido a lo que hacemos, que es contribuir al desarrollo sustentable y al bienestar social, donde el foco ya no está en la transferencia de propiedad intelectual o de patentes, si no que en la transferencia del conocimiento. En las universidades nos cuesta gestionarlo de forma útil, para que se traduzca en una aplicación concreta en la empresa, (…) porque hay incentivos que no están alineados con el objetivo del nuevo ministerio. Por ejemplo, ¿cómo hacer que el conocimiento que se genera en las universidades ayude a mejorar el sistema de salud? Es un gran desafío. Nancy Pérez, Directora Ejecutiva de Ícono UDD

Puedes leer la nota publicada en el Diario Financiero aquí:

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