Expertos en psicología, neurociencia y educación analizan el origen de la creatividad y cómo fomentarla

29042169166_45b2de1d1f_k

Derribando mitos y entregando consejos a organizaciones, tres académicos de la Universidad Católica y de la Universidad de Connecticut presentaron el desarrollo teórico y la investigación empírica interdisciplinaria ligado a la creatividad.

El Centro de Innovación UC organizó el seminario internacional “Desarrollos recientes en la psicología de la creatividad”, que a través de investigación empírica interdisciplinaria de neurociencias, psicología, educación y literatura, analizó las condiciones que generan la creatividad.

“Diferentes partes del cerebro contribuyen con diferentes tipos de creatividad”, explicó Allison Kaufman, académica de psicología de la Universidad de Connecticut. La ponencia de la doctora en neurociencia se centró en las bases biológicas del pensamiento creativo, constatadas en la actividad de los sectores del cerebro humano.

Así, la corteza prefrontal no sólo es esencial para el movimiento, sino que también aborda la toma de decisiones complejas en diferentes tipos de actividades. La expresión emocional en el movimiento de una bailarina corresponde a la región de los ganglios basales, mientras que el Cerebelo coordina la idea que tiene un artista con el movimiento de sus manos al trabajar en una pintura. Pero la creatividad, insistieron los expositores, no está limitada únicamente al arte.

“La inspiración está sobrevalorada”

Según Allison Kaufman, estudios sobre el cerebro han demostrado que la memoria y la enseñanza –abordadas por la región del hipocampo- están intrínsecamente conectadas con la creatividad. “El aprendizaje es la base de la creatividad. A ratos esto se ignora porque el aprendizaje es comúnmente visto como algo vago o repetitivo y no necesariamente ligado a lo creativo. Pero no hay que olvidar que antes de poder aprender las notas de una pieza musical, primero se debe aprender a tocar el instrumento”, manifestó.

Esta importancia del aprendizaje y memoria también fue destacada por el profesor de psicología educacional de la Universidad de Connecticut, James C. Kaufman, quien entregó consejos para fomentar el pensamiento creativo: “Aunque no lo parezca a primera vista, recurrir a la información correcta desde nuestra memoria de largo plazo es una capacidad intelectual que está asociada a personas más creativas. Disponerse a aprender es clave”.

Respondiendo a la pregunta sobre “qué podemos hacer para ser más creativos”, Kaufman explicó que el desafío de fomentar la creatividad radica en que se malentiende lo que es. “La inspiración está sobrevalorada. La imagen de ‘lo divino’ de andar por la calle y que de pronto nos golpea un rayo con una idea millonaria es insuficiente. La creatividad no es regalada y menos instantánea, sino que toma tiempo y esfuerzo”, expuso.

La importancia del contexto

El doctor en psicología cognitiva explicó que la capacidad creativa de una persona depende de su conocimiento y expertise en una materia particular. Dicho expertise va de la mano con una actitud persistente, dispuesta a enfrentar la resistencia a nuevas ideas que puede presentarse en una institución. Para ello, es imprescindible que el individuo tenga claro dónde puede -o incluso debe ser creativo.

Una institución que busque fomentar la creatividad en sus oficinas debe estar disposición a probar experiencias nuevas y disfrutar de desafíos intelectuales. Para ello, agregó el experto, la motivación es elemental. “La gente es más creativa cuando están personalmente involucradas e interesadas en el proyecto. Un modelo basado en recompensas no es suficiente e incluso puede reducir la motivación necesaria para ser creativo”, advirtió.

Metacognición creativa

Esta combinación de las capacidades creativas personales y el conocimiento contextual de dónde, cuándo y cómo ser creativo, es lo que Kaufman clasificó como “Metacognición Creativa”, y constituye el principal garante para el fomento de la creatividad. “La mayoría tratará de explicar la creatividad con alguna variación de ‘novedad’ u ‘originalidad’. Y eso es verdad, pero es sólo una parte de la verdad. Porque la creatividad no puede sólo ser original, sino que también debe ser apropiada y útil para la tarea en cuestión”, explicó.

Desde la perspectiva de la literatura, David Preiss, profesor de Psicología de la Universidad Católica, también reconoció el valor de la creatividad contextualizada. En su exposición, el académico analizó los atributos psicológicos que distinguen al escritor creativo de uno corriente, y coincidió con James Kaufman en la importancia de la motivación.

“Estudios demuestran que los escritores creativos presentan una disposición a la divagación mental más grande que la población regular asociada a una habilidad específica en el dominio. Los escritores creativos ponen estos procesos de divagación a disposición de un proyecto artístico o literario, y los vincula con la construcción de identidad y bienestar psicológico general”, reveló el profesor Preiss.

Para revisar los mejores momentos del seminario internacional, visita nuestra galería aquí:

Seminario internacional: Desarrollos recientes en la psicología de la creatividad