Innovación basada en diseño: Creatividad al servicio de la reactivación

Innovación basada en diseño: Creatividad al servicio de la reactivación

Columna de Alfonso Gómez, Consejero Centro de Innovación UC y Director de Empresas, publicada el 28 de julio en El Mercurio.

Junto con los inconmensurables costos en vidas, convivencia y deterioro económico, la pandemia dejará instalada una herencia positiva: La toma de conciencia que, de esta crisis sólo saldremos innovando profundamente y en los más diversos ámbitos. Desde el mundo público, el privado y la academia, existe hoy un amplio consenso respecto de que la nueva normalidad será fruto de un amplio abanico de innovaciones colaborativas y sostenibles, o no sucederá.

El imperativo de innovar quedó instalado en la agenda de los principales liderazgos nacionales.

Sin embargo, abrazar la innovación como un eje central de reactivación económica es un desafío complejo, que exigirá al máximo nuestras capacidades. El frenesí de consumo derivado de los retiros de fondos previsionales, contrasta con caídas en la productividad y con el pronóstico de crecimiento económico de tan sólo un 1,7% para el período 2026-2030 que el Banco Central estimó recientemente. Cualquiera sea el nuevo gobierno, necesitará impulsar la recuperación de empleos y la creación de valor propias de la innovación, con programas que movilicen a amplios sectores de la población, que den frutos en plazos más bien cortos, con incentivos que fomenten la inversión, la creatividad y el espíritu emprendedor. Es en este escenario donde la innovación basada en diseño amerita ser reconocida e instalada en nuestra sociedad con mucho mayor prominencia que la que ha tenido hasta ahora.

En su concepción moderna, la innovación basada en diseño hace referencia a una fuente de creación de valor que trasciende la dimensión estética o formal de objetos y servicios. Se trata de un acto creativo centrado en la persona y su entorno, que apunta a re-imaginar el significado mismo de los productos y experiencias ofrecidos a los públicos que busca servir. Su relevancia ha quedado manifiesta en la denominada “economía naranja”, pero su ámbito de acción no se reduce sólo a las “industrias creativas”. Innovar desde el diseño tiene el potencial de afectar la estrategia misma de cualquier organización y hace especial sentido para los duros años que vienen. Requiere niveles de inversión y asume riesgos significativamente menores que los que son propios de las innovaciones de base científica y tecnológica, lo cual la hace un tipo de innovación accesible para emprendimientos, empresas y servicios de cualquier rubro y tamaño. No se trata de reemplazar o de bajarle el perfil al desarrollo de la ciencia y la tecnología, muy por el contrario, la idea es sumar y complementar esfuerzos para enriquecer al ecosistema nacional de innovación en todos sus frentes. Potenciar la creación de valor en Chile es una tarea noble y sanadora, que debe apelar a todas las disciplinas y convocar a todos sus habitantes.

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