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U. Católica y Sinovac coordinan llegada de científicos chinos para producir vacunas en Chile

17 de mayo de 2021


Además, la institución académica se encuentra buscando fondos para financiar un segundo estudio clínico en fase 3 de la vacuna CoronaVac, en el cual será necesario reclutar a 5 mil menores de entre 3 y 16 años. A esta altura de la pandemia, a 427 días de la detección del primer caso de covid-19 en […]

Además, la institución académica se encuentra buscando fondos para financiar un segundo estudio clínico en fase 3 de la vacuna CoronaVac, en el cual será necesario reclutar a 5 mil menores de entre 3 y 16 años.

A esta altura de la pandemia, a 427 días de la detección del primer caso de covid-19 en Chile, el programa de vacunación se ha transformado en una de las principales estrategias del Gobierno para intentar contener el virus. Y si se habla de inmunización, la fórmula CoronaVac, del laboratorio chino Sinovac, ha permitido que el plan de inoculación chileno haya sido reconocido mundialmente como uno de los más rápidos a la fecha.

Hasta ayer, 12,6 millones de los 148 millones de dosis que se han puesto a nivel nacional fueron producidos por la compañía afincada en Beijing, que cada día afianza su lazo con el país y que por estos días coordina la que podría ser su llegada definitiva.

Los contactos con Sinovac tienen origen en una relación científica de años que mantienen expertos de la Pontificia Universidad Católica, en virtud de la cual han trabajado en vacunas para virus respiratorios. A raíz de esto, durante el año pasado la PUC consiguió liderar un estudio de efectividad de la vacuna anticovid-19 que hasta hoy se realiza en más de 2.300 voluntarios y que permitió que el Gobierno firmara un convenio por hasta 20 millones de viales por los próximos 3 años, con una rebaja de cerca del 25% en el precio de estos.

Por lo mismo, no es de extrañar que sea la institución académica la que esté coordinando y facilitando la llegada del laboratorio chino, que busca instalarse con una planta en Chile, para así abastecer la demanda de toda Latinoamérica, El centro podría ubicarse en Santiago o en regiones, considerando también que la U. Católica posee con la de Antofagasta y la U. de Chile para trabajar en el desarrollo de vacunas en la ciudad nortina.

De Beijing a San Joaquín

El rector de la PUCIgnacio Sánchez, asegura a “El Mercurio” que“ en este año y medio de trabajo en pandemia se han fortalecido los vínculos. Sinovac sabe lo que significa Chile en términos de proyección regional, lo que significa esta universidad en términos de proyección universitaria de toda la región. El laboratorio Sinovac Biotech tiene intenciones de establecer una planta de fabricación de vacunas en Latinoamérica y decide que nuestro país puede ser un muy buen lugar. Entonces, nos piden que trabajemos en conjunto su llegada desde el punto de vista de la ciencia, de los investigadores, del trabajo de laboratorio y que le demos algunas conexiones para desarrollar una planta de producción. En ese aspecto, lo que ellos quisieran es, junto con trabajar en la vacuna contra el covid-19, hacerlo también en otra. Hay que recordar que ellos tienen vacunas contra la influenza, la hepatitis… Es una farmacéutica muy reconocida”.

El académico añade que “esta conversando con ellos desde hace un par de meses, y ellos tienen la intención de explorar en los próximos dos o tres meses y tomar decisiones. Lo más probable es que lo primero que ocurra sea la llegada de la parte científica, donde nosotros hemos abierto espacios posibles en el Centro de Innovación para que partan ahí, y ahí veremos en conjunto cómo se hace para ir creciendo. Y yo espero que en el segundo semestre la parte comercial vaya concretando las posibilidades de acuerdos. Por supuesto, en la parte comercial la universidad no se va a involucrar”.

Una vez instalados en el complejo de San Joaquín, parte de los avances en los que podrían trabajar los científicos chinos con los investigadores de la PUC es la posibilidad de que en los próximos años la vacuna contra el covid-19 se pueda asociar a otras vacunas respiratorias que se inoculan en los primeros años de vida para mantener una inmunización precoz en la población.

Estudio en niños

Cada semana, el plan de inmunización contra el covid-19 sigue progresando y se acerca más al mite de edad en el cual las fórmulas están aprobadas: los mayores de 18 años en el caso de Sinovac y de 16, en Pfizer.

Es que la U. Católica ya avanza en un nuevo protocolo para realizar un segundo estudio el clínico en fase 3, pero esta vez en menores de entre 3 y 16 años.

“La propuesta que estamos trabajando es hacer un protocolo de 5 mil niños en Chile, desde los 3 años hasta los 16. Cuando se habla de un protocolo en adultos no es tan importante la categorización en edad. Es decir, entre un adulto de 40 y 50 no son tan distintas las respuestas. Sin embargo, cuando se organiza protocolo en menores de 3 a 16 años, obviamente tiene que tener un cierto número de voluntarios entre los 3 y los 6, los 6 y los 9… Por eso, llama la atención que tengan que ser 5 mil, cuando el estudio que ya reclutamos en adultos comprende 2.300 voluntarios”, sostiene el rector y médico pediatra especialista en enfermedades respiratorias.

Por lo mismo, debido al mayor volumen de voluntarios que requiere este estudio, la inversión para realizarlo también aumenta considerablemente. Mientras el primer análisis en adultos tuvo un costo de cerca de US$ 6 millones, esta vez, la universidad calcula que se necesitan entre 10 y 12 mide dólares.

La PUC ya se encuentra en una campaña para conseguir aportes privados y estatales, para idealmente iniciar el reclutamiento en julio e “ir teniendo resultados de efectividad, de elevación de anticuerpos cerca de octubre, y ojalá hacia fin de año poder vacunar ala población infantil”, dice Sánchez.

Si bien la inversión es alta, el rector agrega que “si logramos tener disponibilidad de vacunas y precio preferente, es más conveniente ese convenio a que el laboratorio financie el estudio, porque puedes poner US$ 10 millones y ahorrarse US$ 40 millones, dependiendo de la negociación que se haga con el precio final. Todo eso está abierto”.

Con el primer convenio se logró reducir en cerca de 25% el precio de cada vacuna adquirida y garantizó la llegada de hasta 20 millones de dosis.

La publicación original se realizó en El Mercurio y puedes revisarla aquí