26 de junio de 2026
La Investigación y Desarrollo (I+D) es uno de los motores más decisivos para el avance económico y tecnológico de un país. A partir de ella se generan nuevos conocimientos, procesos y soluciones que fortalecen la competitividad y la sostenibilidad de los distintos sectores productivos. Pero su impacto se potencia de manera significativa cuando se realiza por encargo de una empresa u organismo, conectando directamente las necesidades reales del entorno con la capacidad científica y tecnológica del mundo académico.
Este modelo -cada vez más utilizado por compañías que buscan resolver desafíos concretos, mejorar su eficiencia productiva o desarrollar nuevos productos- permite disminuir riesgos, reducir costos y acceder a capacidades científicas de alto nivel que, de manera individual, serían complejas o costosas de desarrollar.
En este escenario, las universidades cumplen un rol multifacético y estratégico. Como explica Romina Hidalgo, Directora de I+D+i del Centro de Innovación UC Anacleto Angelini, “las universidades aportan capacidades científicas altamente calificadas, laboratorios especializados y redes de colaboración nacional e internacional para el abordaje de problemas reales del entorno productivo y social”.
La I+D también acelera la transferencia tecnológica, convirtiendo el conocimiento académico en aplicaciones concretas para la industria: “la participación de las universidades en este tipo de proyectos no solo aporta conocimiento, sino que fortalece los vínculos con la industria y las políticas públicas, favoreciendo un modelo de innovación abierta y colaborativa. La transferencia tecnológica es inmediata cuando la necesidad surge desde la empresa o del demand pull (mecanismo vinculación del lado de la demanda o impacto)”, agrega Romina Hidalgo.
El sello UC: investigación aplicada para el país y su desarrollo
Con 18 facultades y más de 60 carreras de pregrado, además de una amplia oferta de programas de postgrado, líneas de investigación y capacidades de infraestructura científica, la Pontificia Universidad Católica de Chile, se posiciona como un socio estratégico para empresas y organizaciones que buscan desarrollar proyectos de impacto.
Su enfoque interdisciplinario y transdisciplinario -que incorpora no solo distintas áreas académicas, sino también actores externos y diversas miradas- permite abordar desafíos complejos y generar soluciones sostenibles.
Hoy, la relación entre la UC y el mundo productivo se refleja en proyectos colaborativos en sectores estratégicos como:
Inserción de Doctores en la Industria
Romina Hidalgo, profundiza en torno a la importancia de la inserción de Doctores en la industria, debido a que «no basta con formar más doctores para el futuro, algo necesario y deseable, ni con complementar mejor su formación, como plantea la estrategia CTCI 2026, sino que también hace falta usar mejor los que ya existen, porque toda mejora en la formación doctoral es bienvenida, pero eso no debería ocultar una realidad más inmediata: ya contamos con capital humano avanzado valioso», y profundiza detallando que «la discusión no debiera centrarse solo en cuánto conocimiento aporta un doctorado, sino en sus capacidades más transferibles: capacidad analítica, autonomía, criterio, disciplina, aprendizaje rápido, gestión de la complejidad y pensamiento crítico. Ese es justo el tipo de talento que muchas organizaciones dicen necesitar, pero que todavía no siempre saben reconocer en su justa medida». Este completo análisis puedes leerlo en su columna publicada en Diario Financiero Online acá.
En un contexto donde la innovación es decisiva para el desarrollo económico y social, la I+D+i se posiciona como una herramienta esencial para impulsar el progreso del país. La colaboración entre universidades y empresas se vuelve, así, un pilar fundamental para acelerar la adopción tecnológica, fortalecer la competitividad y avanzar hacia una economía basada en conocimiento.